si alguien robó lo ajeno, que comience a dar de lo propio;

 

Los pecados parecen agravarse, y no solo reclaman perdón para el pecador, también conducen a la gloria de la recompensa. La vida penitente, digo, consiste en apartarse de los males anteriores y llenarse con los frutos de las buenas obras. “Haced frutos dignos de penitencia”. ¿Cómo se da fruto? Obrando en sentido contrario a los pecados: si alguien robó lo ajeno, que comience a dar incluso de lo propio; si durante largo tiempo vivió en desorden, que se abstenga también del uso legítimo del matrimonio y ejercite con frecuencia la continencia, aunque sea por pocos días; si ofendió con obras o palabras, que responda con bendiciones a las injurias y procure aplacar a quien hirió, unas veces con servicios, otras con beneficios.

No basta para sanar una herida extraer la flecha del cuerpo, también se deben aplicar remedios.

Comentarios