La bruja Rica

 

mujer conocida en Tréveris, Colonia y Esta mujer era bastante rica y vivía en una aldea cercana a la ciudad de Tréveris, llamada Rover, y se llamaba Anna .

Por las denuncias de muchos hombres y por otros indicios, cayó en fuerte sospecha de maleficio. Porque ella no se sabía de dónde era con conseguía, no tenía tierras, no tenía negocios pero su casa era la más hermosa viajaba mucho y tenía muchos muebles exóticos.

 Acusada por los habitantes de dicha aldea ante el oficial del lugar, se ocultó en secreto y permaneció escondida durante algunas semanas en sitios vecinos.

Finalmente, requerida por un noble y poderoso varón, Juan Piesport, oficial del abad del monasterio de san Maximino, cerca de Tréveris, a cuya jurisdicción pertenecía, fue citada para comparecer y purgarse de las acusaciones.

Sin embargo, consciente de su delito, en la primera oportunidad huyó en una embarcación por el río Mosela hacia Colonia. Con el paso del tiempo, por disposición de Dios, para que los crímenes ocultos salgan a la luz y sean castigados, fue denunciada con mayor fuerza por muchos, incluso por sus propios hijos e hijas, a quienes había hecho partícipes de tan graves delitos.

Sedujó a dos de sus hijos y a dos hijas. Uno de los hijos y una de las hijas, antes de la captura de la madre, terminaron su vida con un lazo en medio de gran arrepentimiento y dolor de muchos, y sus cuerpos fueron consumidos por el fuego. Otro hijo y una hija, aún menores, permanecen detenidos y reciben instrucción. Dios les conceda buen juicio y firme conversión.

Cuando el hijo mayor, llamado Juan Cuno, recibió sentencia criminal ante el tribunal del oficial, del pretor y de los escabinos, movido con gran fervor por el celo de la salvación de su madre, pidió con insistencia a los jueces que procuraran con diligencia hallar el modo de capturarla, para que, convertida a Dios en esta vida por la penitencia, pudiera redimir con una muerte temporal y una vergüenza pasajera el castigo eterno e infinito debido a tan grandes crímenes.

El joven, con petición honesta y llena de misericordia, junto con la gravedad de los delitos cometidos por su madre, movió justamente al oficial, quien escribió al senado de Colonia y a sus amigos en dicha ciudad para continuar el proceso.

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