No te perturbes por quienes dudan

 

Santa Brígida estaba turbada, llorando y de rodillas, porque algunas personas decían que sus visiones eran falsas. Entonces se le apareció Jesucristo y le habló así:

—¿Por qué te inquietas porque digan que mis palabras son falsas? Yo no cambio ni necesito elogios. Quien me alaba se beneficia él mismo. Yo soy la verdad, y nada falso sale de mí. Todo lo que he dicho se cumple según mi voluntad.

—Mis palabras no son falsas porque en distintos momentos diga cosas distintas, unas claras y otras veladas. Así pruebo la fe y el fervor, permitiendo que cada uno actúe según sus circunstancias.

—A veces hablo desde mi humanidad y otras desde mi divinidad, y aun cuando algunos vean diferencias, todo es verdadero.

—Oculté partes de mi plan para que los malvados no lo comprendan y los justos mantengan la esperanza. Si todo estuviera fijado en el tiempo, muchos perderían esa esperanza.

—Algunas promesas no se cumplieron por la ingratitud de las personas. Si hubieran cambiado, las habrían recibido.

—No te perturbes por quienes dudan. Lo que parece imposible para los hombres, para mí es posible. Mis obras siguen a mis palabras según mi designio.

Comentarios