Viéndose el demonio angustiado

 

Viéndose el demonio angustiado, tras haber sido vencido muchas veces en sus ataques contra el santo Job, consideró que aquella fortaleza solo podría caer si Job perdía el favor de Dios mediante una blasfemia o un juramento detestable.

Para lograrlo, utilizó a la mujer de Job, poniéndole en los labios estas palabras: “¿Aún permaneces en tu integridad? Maldice a Dios y muere”.

Esa expresión, “bendice”, se entiende como “maldice”, según el modo de hablar contrario. El sentido era claro: lanza una blasfemia contra Dios y así terminarás tu vida y tus sufrimientos.

San Agustín explica que la intención era provocar dos muertes: la del alma y la del cuerpo, induciendo al justo a blasfemar.

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